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"Nos lo pidieron los clientes y hemos tenido que ser creativos", señala Damaris Marín, presidenta de un negocio funerario de Puerto Rico que se ha especializado en un tipo de velatorios que muestran a los muertos en poses que representan lo que más les gustaba en vida. Aunque llevan haciéndolo desde 2008 las imágenes de su tanatorio dan periódicamente la vuelta al mundo.

La Funeraria Marín reconoce que a pesar de la notoriedad internacional los velatorios no tradicionales aún representan un porcentaje muy bajo de sus servicios y hay que tener en cuenta que no han estado exentos de polémica.

En 2010, la Junta de Examinadores de Embalsamadores de Puerto Rico denunció a la funeraria y se abrió una investigación para determinar si se incumplía el reglamento, pero según detalla la dueña no encontraron irregularidades. "No se vulnera la ley de ningún modo. Ni en cuestiones de salubridad ni de otro tipo. La gente es velada un máximo de 3 días y después - tal y como marca la legislación de Puerto Rico - enterrados dentro de un ataúd". Y añade que "el embalsamamiento es tan natural que tras el velatorio no hay ningún tipo de problema para modificar sus posturas".

Las tarifas de la Funeraria Marín - que cuenta actualmente con dos sedes en San Juan de Puerto Rico - comienzan en los 2.000 dólares: "A partir de ahí el precio varía en función del ataúd elegido", detalla Damaris, "pero no cobramos un extra por ellos".

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