http://localhost/camposanto/images/banner_1055x40_espacio_de_vida.png

En el este de Indonesia (Sudeste Asiático) se encuentran las islas Célebes, un territorio habitado por la etnia Tana-Toraja, que tiene alrededor de 500 000 habitantes. Esta cultura ancestral se ha vuelto conocida en el mundo entero por su cosmovisión sobre la muerte y los rituales que practican en torno a esta.

Cuando un habitante del poblado fallece, los líderes religiosos de la localidad llevan a cabo varios sacrificios de búfalos para ofrecer a los dioses. Dependiendo del estatus social del fallecido, se sacrifican más o menos animales. Después de este ritual, los cuernos de estos búfalos son instalados en las casas de los familiares de la persona muerta, señala un reportaje de RTVE. 

Mientras más cuernos se instalan fuera de un hogar, más prestigio tiene esa casa. Pero la costumbre que genera mayor impacto entre quienes conocen sobre esta etnia es su ritual con los cuerpos. En grandes cuevas internadas en la selva de las islas, se guardan algunos de los cuerpos de los fallecidos, custodiados por muñecos fabricados a imagen y semejanza de las personas que murieron. 

Los cuerpos se guardan en las cavernas sin ser enterrados. Hay quienes prefieren tener a sus fallecidos en casa durante un tiempo antes de depositarlos en estas cuevas. Dentro de la cosmovisión de los Toraja, no existe una distinción delimitada entre la vida y la muerte; así, los cadáveres de familiares son expuestos en los hogares de sus familias y reciben los mismos cuidados que los miembros vivos del clan, según expone un artículo publicado por la BBC.

FUENTE